Me ha alegrado mucho leer el artículo de D Fernando Savater titulado "Libre oportunidad", publicado ayer 19 de octubre en el Correo. Digo que me ha alegrado, por no decir que me ha alagado ver que, como yo, quita hierro a las palabras del Ministro Sr Wert por aquello de la españolización.
Es evidente que su artículo ha tenido mucha más difusión que el mío, pero por aquello de añadirlo al "corpus" de este blog me van a permitir la licencia un poco narcisista de incluir un enlace con él, además, como todo lo suyo, no tiene desperdicio:
http://paralalibertad.org/libre-oportunidad/
Hoy jornada de reflexión en Galicia y País Vasco, ojalá los vascos y los gallegos constitucionalistas voten con el corazón, deseemonos suerte.
sábado, 20 de octubre de 2012
Tópicos, civismo y contrapoderes
Tópicos, civismo y contrapoderes
Yo crecí, incluso vi crecer mi barba, pensando que los
países nórdicos eran un oasis de tolerancia, que los catalanes eran los más
europeos de entre los españoles y que los suizos eran la gente más cívica del
mundo mundial, o lo que es lo mismo, crecí con un gran complejo de
inferioridad.
He tenido la oportunidad de conocer suecos en posición de
preeminencia laboral sobre mí, he tenido daneses como vecinos, hoy tengo una
vecina suiza pared con pared, tengo ejemplos de todos ellos que negarían
aquellas ideas preconcebidas, prejuicios positivos, tópicos al fin y al cabo; y
los separatistas catalanes demuestran su ombliguismo un día sí y otro también.
No hay excepciones por nacionalidad, todos podemos llegar a ser verdaderamente
desagradables.
Durante mi vida he podido constatar empíricamente que el ser
humano situado en posición de preponderancia o “liberado” de sus frenos legales
y/o morales puede ser -y de hecho suele ser- cruel, que basta la espuria
motivación del sentimiento de superioridad para que se deje tentar por el
demonio de la actitud dominante, condescendiente o abiertamente.
Recuerdo ahora la experiencia de aquella víctima de la
tortura institucionalizada argentina que nunca reconoció en su torturador
habitual –siempre padecía las “sesiones” encapuchado- a aquel vecino con el que
siempre se había llevado bien y del que
tenía buena opinión, y que al ser encargado por sus superiores jerárquicos de la
innoble tarea, descubrió una verdadera vocación para ejercer de torturador y un
extraño placer en hacer sufrir anónimamente a su amigo. El torturado, años
después, seguía sin comprenderlo, le atormentaba más saber quién le había
infligido aquel dolor que el recuerdo del dolor mismo.
Qué son los integristas musulmanes capaces de disparar sobre
una indefensa niña, sino hombres que se han desembarazado de sus frenos morales
a través de una creencia religioso/política, que se arrogan el derecho al uso
de la violencia contra cualquiera al que consideren su enemigo, qué los etarras
que han asesinado a más de ochocientas personas en nombre de la “sacrosanta”
causa, para imponer su modelo totalitario de sociedad.
Pero sin necesidad de llegar al asesinato ni a la tortura
hay actitudes execrables que sufrimos cotidianamente.
Él que ocupa el carril izquierdo de la autovía y lo “toma”
por la fuerza de su motor y nos conmina a abandonarlo con largas rafagas de sus
potentes faros y circulando muy por encima del límite de velocidad, nos está
avasallando.
Él que nos trata displicentemente desde su puesto de
trabajo, como ciertos funcionarios o ciertos cajeros de banca. Ése, nos está
menospreciando.
¿Se han preguntado alguna vez por qué aguantamos
pacientemente media hora de cola en un banco donde vamos a entregar dinero,
pero nos enervamos si el camarero del bar de al lado tarda dos minutos en
ponernos el café?
¿Por qué somos tan condescendientes con aquellos a los que
concedemos el rol importante y tan exigentes con aquellos a los que colocamos
en el rol accesorio?
¿No sería más justo juzgar a cada persona por sus actos y no
por su posición?
Hay políticos corruptos, que ponen el cazo, se llevan
mordidas, aceptan regalos o exigen el “pizzo”, a veces la justicia les encausa,
a veces incluso les condena (si antes no ha prescrito el delito, cosa que
ocurre con demasiada frecuencia), los partidos (PP,PSOE y CiU), incluyéndoles
en sus listas electorales, se hacen cómplices de su corrupción y consuetudinariamente
cada gobierno nuevo indulta a los condenados de los “otros” partidos. Sólo esta
actitud, sin más exigencias debería ser motivo sobrado para castigar sin el
voto a esos partidos, que sin embargo siguen ganando elecciones, a veces incluso
a través del propio corrupto, que una vez condenado tiene que dimitir de su
cargo.
Como se puede ver los electores no castigan esta actitud,
tenemos el mayor fenómeno de “voto duro” de Europa, caciques, miembros de familias que gobiernan
diputaciones durante varias generaciones atravesando la historia política
española desde la república hasta hoy pasando por la dictadura.
Las malas experiencias vitales no me han generado prejuicios
contra los nórdicos, ni contra los suizos –y bien sabe dios que es la peor
vecina que se puede desear-, no podemos permitirnos generar prejuicios tampoco
contra la función de político porque unos, aunque sean muchos, nos decepcionen,
nos malgobiernen o nos hurten, la democracia, aunque sea una tan imperfecta, es
la única senda transitable, mejorémosla, regenerémosla y exijamos la depuración
de responsabilidades.
Todos estos ejemplos me sirven para señalar la necesidad de
límites, frenos en unos casos morales, en otros legales. El principal límite a
la corrupción es la contraposición de poderes. Si la libre concurrencia de
partidos se limita a un auténtico “cártel de oferta”; si en lugar de dividir
los poderes se reparten por cuotas, si los gobiernos controlan las televisiones
públicas, las Cajas de Ahorro y la mayoría de los periódicos -la Generalidad
de Cataluña es paradigmática en esto último- se produce una “confusión de
poderes” donde lo menos que se puede decir es que casi nadie controla a casi
nadie.
No seamos condescendientes, seamos exigentes con aquellos a
quienes ponemos en situación de preponderancia, y si no nos gusta lo que hacen,
recuerden: “Busque, compare y si encuentra algo mejor ¡Cómprelo!” (*).
(*)Slogan de la marca de detergente Colón, anunciado por Manuel Luque.
viernes, 19 de octubre de 2012
Regeneración urgente
Podría ser finalmente que la táctica de Don Tancredo le
saliera bien a Rajoy y pudiera pasar sin pedir el rescate, que los antaño
exigentes hogaño se vuelvan comprensivos y decidan no apretar más la clavija.
Pudiera ser que el PP ganase con mayoría absoluta en Galicia
y esto reforzara la imagen interior y exterior del Gobierno.
Sería imaginable un relativo buen resultado del PP en el País
Vasco y redundar así en el efecto arriba indicado.
Cabe dentro de lo acaecedero que el IBEX y la Prima de riesgo
se contagien de esta tranquilidad y atenúen su volatilidad.
Se puede imaginar que los independentistas catalanes
corrijan el tiro y apunten de nuevo hacia la consecución del privilegio fiscal.
Entraría dentro de lo factible que al Gobierno le aprueben
las cuentas en Bruselas, Berlín y Wall Street.
¿Haría esto menos urgente la necesidad de una autentica y
profunda regeneración democrática?
Taxativamente NO. Y no es que con esto esté pidiendo con la Srª Stefanie Müller que Alemania nos haga el trabajo que nosotros no podríamos hacer,
al contrario, digo, de hecho proclamo que nos toca cumplir esta faena a
nosotros, con un gobierno más o menos fuerte, sin dilación.
Pero dado que todos los partidos excepto UPyD niegan, no ya
la perentoriedad, sino la necesidad misma de esta regeneración, necesitamos
buenos resultados en Galicia y País Vasco, buenos resultados que pasarían por
un grupo propio aquí y conseguir representación por primera vez allí. Ya
tenemos todo el peso de la razón democrática, de la congruencia, de la transparencia
y de la defensa de la Constitución de todos, necesitamos la fuerza de los votos
para seguir cantándoles las cuarenta a los demás, para obligarles a comportarse
como si fueran razonables, demócratas y patriotas.
Efectivamente, los brotes verdes, por muy auténticos que sean pueden tentar al Gobierno central y a los autonómicos a no tocar el chiringuito, y es precisamente el chiringuito el mayor culpable de la situación política y por ende de la económica.
Efectivamente, los brotes verdes, por muy auténticos que sean pueden tentar al Gobierno central y a los autonómicos a no tocar el chiringuito, y es precisamente el chiringuito el mayor culpable de la situación política y por ende de la económica.
jueves, 18 de octubre de 2012
Comentario en el Blog de Santiago González
Copio y pego mi comentario en el Blog de Santiago González en respuesta a su entrada de hoy "Catalonia Trips. Éste es el nivel." (adjunto enlace):http://santiagonzalez.wordpress.com/2012/10/18/catalonia-trips-este-es-el-nivel/
Siempre que intervengo en este Foro lo hago con cierto respeto que podríamos llamar reverencial, no exagero ni peloteo, por el alto nivel intelectual que aquí se estila y también por los fuertes nudos de amistad que entre Vds se dejan entrever. Dicho esto me gustaría entrar en la cuestión.
El enorme contraste que se observa entre los argumentos nacionalistas y la inteligencia y cultura demostrada por muchas personas que los sostienen, a mi modo de ver no se explica sino con la “mala fe intelectual”. Ante la pregunta de si una persona razonable en todos los aspectos se vuelve estúpida o tramposa en la argumentación política yo me inclino a creer en la segunda opción.
Desde hace algún tiempo he empezado a afirmar que los nacionalismos españoles -mal que les pese- aplican la estrategia del “comunitarismo” (palabra no incluida en el DRAE, pero que parece la traslación lógica del término francés “communautarisme”, de cuya definición parto), pero si ésta es la estrategia, las élites dirigentes que la promueven no pueden ser unos fanáticos “creyentes” en la “fe” nacionalista, sino más bien unos “perversos intelectuales” que actúan, dramatizan, escenifican una conducta en cuya autenticidad no pueden creer.
Aprovecho la ocasión para invitarles modestamente a visitar mi blog:
http://elblogdejorgehigueras.blogspot.com.es/
Muchas gracias y muy buenos días a todos.
lunes, 15 de octubre de 2012
En respuesta a "El porqué de Cataluña" de Joan Ridao
Prefacio
Joan Ridao, a la sazón Profesor de Derecho Constitucional y
Diputado en la cámara baja a publicado un artículo en “El País” que es un
magnífico ejemplo de retórica perversa-narcisista.
Puestos en este brete histórico e inoportunísimo por los
secesionistas catalanes, los que no somos nacionalistas, ni siquiera de la
patria común, debemos comenzar a ejercer nuestro derecho de réplica y aún de
defensa contra esta verdadera agresión difusa y tramposa, plagada de “mauvaise
foi”, mezcla premeditada de verdades, medias verdades y grandes mentiras, como
en este artículo respuesta me he propuesto desenmascarar, obviamente voy a
enviarlo a “El País”, pero no tengo ninguna esperanza en que se dignen
publicarlo, ojalá me equivocase.
En respuesta a “El porqué de Cataluña” de Joan Ridao
Afirma el Sr Ridao que ha llovido mucho desde la aprobación
de la Constitución y el voto apabullantemente (el adjetivo es mío) favorable
catalán, “Constitución aparentemente abierta… y hábil”, obsérvese como sin dar
un solo argumento, así como el que no quiere la cosa, lanzando la piedra y
escondiendo la mano, tendenciosamente en fin, ensucia la historia de una
Constitución que fue aprobada por el 90.46% de los votantes en Cataluña y que
ha permitido los más altos niveles de autogobierno conocidos en nuestra
historia política.
Poco después se queja -toque de victimismo de rigor- de la
“ausencia de empatía” -no escasez, no falta, “ausencia”- de los gobiernos del
Estado “especialmente cuando gozaban de asfixiantes
mayorías absolutas” (la cursiva es mía), adjetivo bien escogido para denotar
opresión, cuando si nos atenemos a la realidad en esta misma legislatura –y
antes en otras muchas ocasiones- la mayoría absoluta no ha impedido encontrar
el voto favorable del “grupo catalán”, previo pago de su importe político.
“Ausencia de empatía” cuando es obvio que los nacionalistas
catalanes y vascos han sido los socios preferentes de los sucesivos gobiernos
de ambos partidos mayoritarios. Como el mismo reconoce –en el que es
seguramente el único error de cálculo de su argumentación: “descabalgar las
intenciones catalanas con un arancel o una enmienda”, arancel o enmienda en
beneficio de los intereses del grupo nacionalista de rigor, por supuesto.
“…, el catalanismo político, que había perseverado
secularmente en su divisa de reformar
(estas comillas son de él) España con las reglas del juego del Estado (¿Con
cuales sino?) hoy se siente fatigada (sic)”(la concordancia vizcaína es suya o
del periódico, los paréntesis sí son míos). El problema viene cuando la
“reforma” de España auspiciada por el catalanismo y el vasquismo es asimétrica,
es decir plagada de sinecuras y privilegios que lógicamente paga alguien, que
normalmente es el Estado “antipático”, es decir, el resto de españoles.
Luego habla del “…enésimo esfuerzo de (yo utilizaría “por”,
pero, en fin, ya sabemos que el castellano es solo su segunda lengua) lograr el
reconocimiento debido a la personalidad
nacional de Cataluña.”, otra vez la sensación de penosísimo denuedo por
descender a entenderse con nosotros, el resto de españoles. ¿En que se basa
para catalogar como “debido” el reconocimiento de ese muy curioso concepto
apócrifo, “personalidad nacional”?, si algún día este artículo llega a manos
del Sr Ridao desde aquí le ruego que en su calidad, además, de Profesor de
Derecho Constitucional me desarrolle este concepto.
Enseguida pasa a descalificar al Tribunal Constitucional,
“groseramente politizado”, una verdad que debería, sin embargo, perjudicarle en
su argumentación, pues no en vano los nacionalistas están representados en este
órgano, tienen su cupo, tanto catalanes como vascos.
Argumenta que el tribunal actuó “displicentemente y con
total falta de deferencia hacia el legislador estatutario”, que es,
recordémoslo, el mismo que se salta a la torera las sentencias del displicente
Tribunal.
En seguida aprieta el acelerador de los sentimientos:
“…frustración…rabia contenida.”, que maravillosa contención ¿Que sería de
España sin la contención de los nacionalistas? Tanto se han contenido que es
ahora, y sólo ahora, en la peor situación posible, cuando demandan la
independencia, contención y lealtad, sí señor.
Más tarde viene una frase muy confusamente redactada: “…lo
absurdo de todo planteamiento consistente en admitir que Cataluña debe disponer
de instrumentos de soberanía para federarse de igual a igual.” Deduzco que “lo
absurdo”, lo es para los falsos
federalistas españoles (la cursiva es mía). En cuanto a “de igual a igual”
no se refiere a igualdad entre Cataluña y Andalucía, desengáñense, se refiere a
Cataluña y España, ese “Madrid político” cuna de todo mal para Cataluña donde
oscuros hombres -y mujeres por supuesto, pero también oscuras- no cesan de
“contuberniar”, que no contumeriar.
Cuando el Sr Homs, ese hombre tan humilde, exigió el montante
del rescate al Gobierno central, añadiendo que no pensaban ni dar las gracias
ni aceptar condiciones, pues al fin y a la postre se trataba de “su” dinero,
dinero catalán debe ser; según el Sr Ridao estaba pasando “la humillación de
implorar un rescate”, sin comentarios.
Añade otras expresiones como: “…el Madrid político rechazaba
nuevamente la mano tendida”; “…vivir permanentemente instalado en la denuncia
del agravio” y “golpe de audacia” que abundan en la sobreactuación general del
artículo.
Pero la mentira más grosera, por emplear su expresión, la
deja para el final cuando afirma que: “Como ha puesto de relieve la Corte
Suprema de Canadá en 1998, y después el Tribunal de La Haya, lo legítimo, lo
prevalente, es hoy la voluntad democrática de la mayoría y no el orden
constitucional interno de los Estados.”
Aprovechando que me daba la pista del año de publicación de
la famosa sentencia de la “Cour suprême du Canada”, ni corto ni perezoso, a
pesar de mi natural indolente como buen andaluz, me la he leído y afirma: “una
decisión democrática de los quebequenses a favor de la secesión comprometería
los lazos” de toda índole que les unen al resto de estados confederados. “La
constitución canadiense asegura el orden y la estabilidad, en consecuencia, la
secesión de una provincia no puede ser realizada unilateralmente en virtud de la Constitución (estas
comillas son del tribunal), es decir sin negociaciones, fundadas en principios,
con los otros participantes de la Confederación, (y ahora viene lo bueno) en el
cuadro constitucional vigente.”
Queda meridianamente claro, incluso para un Profesor de
Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, que el alto tribunal
canadiense no pone la hipotética mayoría de quebequenses por encima de la
Constitución existente.
Por otra parte, si bien no prohíbe la consulta a los
quebequenses (la Constitución canadiense es distinta a la nuestra) exige: “una
mayoría clara en respuesta a una pregunta clara”. Dudo mucho que el mismo tribunal, ni nadie en su sano
juicio, pueda considerar clara la siguiente pregunta: ¿Desea que Cataluña sea
un nuevo Estado de la UE?, que es la que propone el Sr Mas.
Con respecto al Derecho Internacional, proclama también la
sentencia: “un derecho de secesión no nace en virtud del principio de la
autodeterminación de los pueblos en derecho internacional más que en el caso de
“un pueblo” gobernado en tanto que
parte de un imperio colonial, en el caso de “un pueblo” sometido a la subyugación, a la dominación o a la
explotación extranjera, y también, puede ser, en el caso de “un pueblo” al que se le impide ejercer
de manera útil su derecho a la autodeterminación en el interior del Estado del
que forma parte. En otras circunstancias, los pueblos deberían (…sont sencés
réaliser leur autodétermination…) realizar su autodeterminación en el cuadro
del Estado existente al cual pertenecen.”
El Estado en el cual el gobierno representa al conjunto del
pueblo o los pueblos residentes sobre su territorio, en igualdad y sin
discriminaciones, y que respeta los principios de autodeterminación en sus
acuerdos internos, tiene derecho al mantenimiento de su integridad territorial
en virtud del derecho internacional y al reconocimiento de esta integridad
territorial por los otros Estados.
Este último vendría a ser un derecho de autodeterminación
que no terminaría en independencia sino en una relación federal, confederal,
porque no autonómica, en todo caso interior al Estado matriz.
Según el tribunal
canadiense la igualdad y la no discriminación son exigibles al Estado para no
dar pie a una reclamación de autodeterminación, que a mi modo de ver se podría
poner en cuestión por los privilegios fiscales existentes en País Vasco y
Navarra y reivindicado en Cataluña, lo que permitiría a las otras CC.AA.
sentirse discriminadas con respecto a las anteriores.
La traducción del francés es mía, hubiera podido redactar
con mejor estilo en castellano, pero he preferido ceñirme a la literalidad de
las expresiones.
En honor a la rapidez de respuesta he declinado investigar
la supuesta referencia del Tribunal de La Haya.
El artículo en cuestión termina comparando churras con
merinas, merinas con vacas y churras con
burros, asociando la implosión de la URSS, la explosión bélica de Yugoslavia y
la separación de mutuo acuerdo de Checoslovaquia.
Estrategia "comunitarista" y táctica perversa-narcisista se
asocian en este deplorable artículo, recordemos para finalizar que el Sr Bosch
del mismo partido que el Sr Ridao, apoyados por CiU y PNV, mira tú por donde,
pidieron hace muy poco la derogación formal en la Comisión Constitucional de
Congreso de los Diputados de los Decretos de Nueva Planta de Felipe V,
abracadabrante.
domingo, 14 de octubre de 2012
Economía estatal versus economía familiar.
Los políticos del PPSOE, todos aquellos que han tenido un
micrófono cerca en los tres últimos años, con sus jefes a la cabeza han usado y
abusado de la metáfora de la familia que gasta más de lo que ingresa para
señalar la necesidad de recortar gasto.
Si seguimos la metáfora habrá que convenir que:
Ningún padre de familia pediría un crédito más caro para
pagar otro.
Ningún padre de familia firmaría ante notario que se
compromete a pagar las posibles deudas que le reclamen sus acreedores antes que
pagar las medicinas o los alimentos de sus hijos.
Ningún padre de familia mantendría gastos suntuarios y lujos
superfluos cuando sus hijos pasan hambre.
Ningún padre de familia permitiría que uno de sus hijos
gaste en sedes en el extranjero para darse pisto cuando en su casa tiene que
ahorrar en la atención médica de su familia.
Ningún padre de familia permitiría que otro de sus hijos se
gastara en droga y prostitutas el dinero destinado a mantener a los hijos que
se quedan sin empleo.
Ningún padre de familia dejaría de invertir en la educación
ni en la salud de sus hijos, salvo que ya no tuvieran para comer.
Ningún padre de familia vendería el negocio familiar que
ayuda a financiar a la familia (loterías).
Antes que plegarse a estas medidas cualquier padre de
familia liquidaría lo verdaderamente superfluo, lo que no redunda en el
bienestar de su familia.
Antes que plegarse a estas medidas cualquier padre de familia ahorraría en su
gasto personal, privándose él mismo.
Antes que plegarse a estas medidas cualquier padre de
familia dejaría de financiar al hijo juerguista que se lo gasta todo en copas,
al hijo fanático de los coches que todos los años se compra uno nuevo, incluso
al hijo aparentemente tranquilo pero que en realidad está a la puta y a la
Ramoneta y se lo gasta todo en el vicio del hecho diferencial porque en
realidad está celoso del otro hijo al que el padre le permite el privilegio de
gestionar su propia hacienda y además le añade un cheque regalo todos los años
y algún que otro detallito.
Antes…impediría que su hijo el que se compra todos los días
una docena de periódicos y otra de revistas y además está suscrito a todas las TV’s de pago siga gastando
lo que no debe para ver escrito o en audiovisual la versión de si mismo que le
gusta vender.
Hasta aquí las metáforas, dejo a la sagacidad del lector su
correspondencia con la realidad.
Ahora es cuando debo advertir que yo no creo en la metáfora
de la familia, o por mejor decir no creo en la comparación pura y simple que se
viene haciendo. Los recursos de una familia son los que son con sus
limitaciones, mientras un Estado –y no pequeño- tiene infinitamente más formas
de financiarse, y sobre todo de ahorrar muy distintas de las de una familia.
Una familia no puede aumentar los ingresos subiendo
impuestos; hoy en día muy pocas familias pueden acceder al crédito, ni siquiera
a precios exorbitantes.
Y sobre todo con esta comparación lo que se busca en última instancia es confundir inversión con gasto, y si bien todo supone un desembolso ningún padre de familia concedería el mismo rango a la matrícula de la Universidad y al Abono del equipo de fútbol.
Y sobre todo con esta comparación lo que se busca en última instancia es confundir inversión con gasto, y si bien todo supone un desembolso ningún padre de familia concedería el mismo rango a la matrícula de la Universidad y al Abono del equipo de fútbol.
jueves, 11 de octubre de 2012
Torpezas
El Ministro Wert viene de declarar que pretende la
españolización de los alumnos catalanes, vaya por delante que ese es un
objetivo -el del amor por lo propio- que sería perfectamente loable y
compartido en la inmensa mayor parte de los países de nuestro entorno, también
hay que afirmar que para un Ministerio de Educación es -o al menos debería ser-
una aspiración muy razonable, sin que ello tenga que repercutir en un menoscabo
del sentimiento catalanista, al menos como yo lo concibo.
En la educación francesa, pongo por caso, desde el
Ministerio se insiste en que la meta prioritaria del sistema educativo francés
es la formación del alumno en los Principios Republicanos, término este último
que nuestros vecinos del norte utilizan prácticamente como sinónimo de “democráticos”,
aunque, en cierta forma, engloben también “la fierté” (orgullo) de ser francés,
e incluso una cierta idea de “la grandeur” (grandeza) -la importancia histórica
e internacional de Francia-.Estos objetivos, lejos de ocultarse en los
programas académicos, son perfectamente explícitos y muy extensamente
compartidos por la población francesa de un extremo al otro del abanico de
opciones políticas.
Es necesario recordar que las susodichas declaraciones del
Sr Wert están hechas claramente en respuesta a otras anteriores de la Consejera
de Educación de la Generalidad de Cataluña, la cual venía a acusar al Ministro
de querer españolizar a los alumnos catalanes y añadía –y aquí está el meollo
del asunto- “es lo contrario de lo que yo quiero”, es decir reconocía que ella
deseaba la catalanización de los alumnos, en mi opinión éste es el verdadero
escándalo, pero nadie recrimina ni critica esta afirmación, es decir se acepta
como normal la actitud de la Consejera catalana mientras la del Ministro
levanta un torrente de acusaciones.
Es destacable –y reprochable- que el PSOE aproveche para
pedir la reprobación del Ministro, cuando debería hacer crítica –y autocrítica-
de la dejadez que en materia educativa –como en tantas otras- ha permitido a
los sucesivos gobiernos catalanes ir desmontando el sentimiento español a
través de la enseñanza (véase mi anterior artículo “De aquellos polvos vienen
estos lodos”).
Si de algo se puede acusar al Ministro Wert es de excesiva
franqueza, cuando tenía muy fácil desmontar las afirmaciones de la Srª Rigau
por ventajistas. Esta torpeza que ha demostrado el Ministro de Educación viene
a sumarse a las de la Srª Vicepresidenta del Gobierno y del Sr Ministro de
Justicia cuando han querido reaccionar al ímpetu independentista; de “capricho”
a calificado aquella las ansias secesionistas, mientras que el Sr Gallardón
advertía que la “hipotética independencia de Cataluña” supondría también la
salida de España del €uro, ambos tipos de declaraciones parecen más adecuados
para dar munición al adversario en la discusión que para argumentar en contra
de las tesis independentistas.
Volviendo a la cuestión, la misma naturaleza del litigio evidencia la
necesidad de recuperar la educación para el catálogo de las competencias
estatales, para que todos los españoles estudien la misma historia, pero también
para garantizar la igualdad de oportunidades y colaborar de camino en la
necesaria cohesión entre españoles. Porque hoy nos enfrentamos -entre otras
cosas y con otras causas- a las consecuencias de siete lustros de educación
autonómica catalana que ha contribuido indudablemente al independentismo entre
los jóvenes que no pueden tener memoria de la dictadura.
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